Cap. 19. Tarea de dioses, misión de hombres

Archivo 9-7-15 20 40 54

 

La ayuda a los demás es una de las claves sobre las que se sustenta la supervivencia de la especie humana. Dado que somos animales sociales, la colaboración resulta casi siempre más útil que la extensión de las diferencias y el enfrentamiento.

De ayudar a los demás saben mucho quienes trabajan en organizaciones no gubernamentales (ONG). Precisamente a una de ellas, Médicos sin fronteras, pertenece la campaña publicitaria que nos ocupa aquí.

Bajo lemas como: “Ser humano salva vidas”, “Lo único capaz de salvar a un ser humano es otro ser humano” y “Ser o no ser. El sufrimiento ajeno no admite dilemas”, las imágenes presentan en primer plano escenas de ayuda humanitaria donde facultativos atienden a personas desnutridas y enfermas en países subdesarrollados y en zonas de refugiados.

Las escenas destacan por hacer hincapié en aspectos a los que, desgraciadamente, resulta cómodo dar la espalda si están en carne ajena: el hambre, la enfermedad, el sacrificio. Pero, también, por presentar unilateralmente la tesis que afirma que vivir no es un término canjeable. Se nos indica que no hemos de plantearnos otra opción diferente a la de apostar siempre por la vida; también se deja claro el modo de hacerlo: resistiendo a la muerte.

La dureza de las imágenes busca rescatar la atención del espectador y sobre todo ser una voz de alarma lanzada a su conciencia. Nada distinto a otros anuncios cuyo objetivo es vender objetos. Sin embargo, en este caso se venden ideales y es que la publicidad no escatima: no es parca en temas, mercancías, ni eslóganes, todo ello quizá bajo el único objetivo de vender. Para lo cual tendrá que invertir en una importante estrategia: convertir al espectador-cliente en una máquina de desear, utilizando para ello dos herramientas muy eficaces: el impacto y la empatía.

Con independencia de la variedad de eslóganes y de sus posibles fuentes de inspiración, esta campaña publicitaria es un ejemplo del humanismo enfocado de manera metafísica y ética sobre un mismo fondo: el discurso teológico, porque la idea rectora es la de la salvación, atribuyendo así al hombre la tarea de los dioses: salvar.

Con ello, la vida queda sellada como algo sagrado y habría que calificar de santos a quienes ponen cuidado en preservarla. El espectador puede ser también uno de ellos: será suficiente con enviar un mensaje telefónico y hacer un donativo. Los médicos voluntarios, forjados en misiones laicas, serán apóstoles de una nueva religión que tiene por dios a la Humanidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s